Una historia sobre HD

2011 fue el año en el que participé en el DayofDH por primera vez. Hacía más de 4 años que vivía en Canadá, pero no tenía ni un año de haber comenzado a hacer, un poco inadvertidamente, humanidades digitales. Uso deliberadamente el verbo hacer porque mi trabajo en HD en ese entonces consistía en hacer cosas, sobre todo organizar cosas: un proyecto de digitalización de diapositivas fotográficas y la configuración casi desde cero de una revista electrónica. La anécdota es la de siempre, hacer una cosa me llevó a pensar cómo la estaba haciendo, las mejores prácticas, etc. Pronto me di cuenta que aunque estaba haciendo “lo mismo de siempre” había cuestiones que habían cambiado, entre ellas que no había utilizado casi ningún medio impreso en la gestación de ninguna de esos proyectos y que el resultado tampoco lo sería. La investigación había cambiado, las preguntas eran distintas y los materiales y los resultados también.

Durante el DayofDH 2011 me maravillé observando los proyectos que otros estaban llevando acabo en la academia anglo, sobre todo, y se me llenó la cabeza de ideas que de alguna manera convergieron en mi tesis de doctorado. No obstante, lo más importante ese año para mi fue conocer a personas con las que ahora colaboro cercanamente justo en el momento en el que RedHD se estaba conformando en México. Un viaje al DF a las pocas semanas favoreció que mi relación con los miembros de la Red terminara de cuajar y que ha devenido muchos otros proyectos y actividades desde entonces y sin que las fronteras impidan la colaboración.

Supongo que el punto de esta primera entrada es, por un lado, que eventos como este sí que tienen el potencial de cohesionar comunidades mucho más allá de las fronteras y por ello mi deseo para esta iniciativa es que el impulso del DíaHD se mantenga antes y después del 10 de junio. Y, por otro lado, otro deseo que el perfil lingüístico del DíaHD, además de exhibir el trabajo hecho en español y portugués se vuelva indicativo de la importancia de la producción académica en dichas lenguas tiene no solamente dentro de ‘sus’ países sino también fuera de ellos, en mano de quienes lo hacemos desde países donde las lenguas oficiales (y dominantes) son otras y de quienes desde países hispano y luso parlantes participan en iniciativas internacionales.