Herramientas que me han resultado útiles.

En mi experiencia, aunque las Humanidades Digitales se funden en las tecnologías, los proyectos digitales exigen muchísimo trabajo paralelo traducible no en megas, ni en número de “likes” y tweets, de seguidores, de descargas, etc., sino en “horas-nalga”, como dicen por ahí: horas invertidas en pensar, planificar, reformular, escribir, borrar, intercambiar opiniones con otra gente, etc. Porque los proyectos sin planificación ni dirección pueden naufragar rápidamente, sin importar las ganas y el esfuerzo que los navegantes de la barca en cuestión hayan puesto. Mis herramientas favoritas de los últimos meses son el lienzo o canvas del Modelo de Negocios, ideado por Alexander Osterwalder. Debo el hallazgo de esta herramienta a Diana y Juan, de VerLaCiudad.

lienzo-modelos-de-negocio-business-model-canvas-osterwalder

Canvas del BM: una herramienta sencilla pero muy potente

Otra que me gusta mucho es la pizarra Kanban, que igual es radicalmente simple (bueno, puede sumarse un gran número de tareas) pero ayuda a coordinar las tareas y hacer más eficiente el proceso.

Kanban_board_example

Fuente: http://commons.wikimedia.org

Una parte significativa de mi día se va poniendo y quitando tarjetas, tanto del lienzo como del tablero… Eso sí, para generar menos basura, no utilizo post-it, como la mayoría, sino pedazos de hojas usadas por un lado, que fijo a mi pizarra con tachuelitas. Otra opción es emplear los programas diseñados especialmente para reproducir el lienzo y el tablero. Yo he utilizado Trello para Kanban, y algunas apps para el lienzo… aunque, vaya, al final termino borrándolas porque me acomoda más la pizarrita con sus hojas y tachuelas, que corre riesgo de quedar fuera de mi alcance por un problema de conexión a la red, jeje.

 

Sueños

Soy nueva en el mundo de las Humanidades Digitales. Mi primer contacto con este campo tuvo lugar casi por accidente. Le debo a Silvia (la otra) el haberme presentado el vasto territorio de las HD, justo a tiempo para participar en el 1er Encuentro de Humanistas Digitales, celebrado en la ciudad de México en mayo del año pasado. Para entonces llevábamos un mes trabajando en Libros de Baubo, así que Karla y yo decidimos arriesgarnos a participar, a sabiendas de que corríamos el riesgo de no entender y de que no nos entendieran. Después de todo, ¿qué sabíamos nosotras de las HD? Nada. Pero lo poco que leí al respecto me emocionó, y tenía muchas ganas de estar allí, escuchando, leyendo, compartiendo. Y agradezco el no haber dejado pasar la oportunidad. Conocí proyectos geniales, osados, increíbles y, además, útiles. De poco sirven, desde mi perspectiva, los proyectos digitales aparatosos que, al final, no aportan algo distinto de lo que un buen libro impreso puede aportar. En ese Encuentro terminé de materializar una idea que llevaba años rondando mi cabeza, y que no creí viable hasta que vi, por ejemplo, la magnitud y belleza del proyecto UNIBIO. A mi regreso a Xalapa decidí que sí era posible, aunque sé que no será fácil, montar una gran Biblioteca Digital Hispanoamericana, o una especie de enciclopedia de la Vida cultural y literaria de Hispanoamérica: con fichas de autor, de movimientos literarios, periódicos y revistas, estéticas, géneros, etc.; y lo mejor, con enlaces a las obras. Durante años he ido recolectando de la red las que ya son del dominio público y las que alguien ha hecho el favor de compartir con licencias abiertas. Entonces, buena parte del trabajo-talacha ya está hecho. La parte en donde las nuevas tecnologías aportan sus súper poderes es lo que está por venir. En realidad, Libros de Baubo germinó a la luz de ese otro proyecto, esa BDH, que hasta hace poco dormía el sueño de los justos, esperando pacientemente el momento de aparecer en escena. No quiero decir que el proyecto ya esté listo para salir al mundo, porque no lo está, aunque sí está listo para ponerse a calentar, a estirar músculos, a calar fuerzas, etc. En fin. Conforme más me asomo al mundo de las HD, más confiada me siento en que es mi proyecto no es un sueño inalcanzable, sino una realidad que podría estar próxima. Y eso, la verdad, me hace muy feliz. Por eso me gustan tanto las nuevas tecnologías: nos ayudan a transformar los imposibles en posibles.

¿Qué hice hoy? ¿Qué hago siempre?

Fragmento de Palinuro de México, de Fernando del Paso

Fragmento de Palinuro de México, de Fernando del Paso

Atendiendo a la invitación que se nos hizo, antes de alejarme de la computadora e ir a dormir, voy a dedicar algunas líneas al relato de la parte de mi día que tiene que ver con “Libros de Baubo“, el proyecto digital que vio la luz en el mes de enero de 2012. Es curioso, como en Palinuro de México, mandamos construir un universo en torno al retrato de Estefanía; o mejor dicho, en torno a Baubo: fundamos la Asociación de Estudios Literarios y de Cultura, A. C. para que el proyecto tuviera un respaldo más sólido. Y creo que hicimos lo correcto.

No voy a contar aquí sino lo que guarda relación directa con “Libros de Baubo”. No viene al caso hablar de mis vueltas al Instituto en donde estudio, al banco, a la fotocopiadora… Ni mucho menos relatar mi espera en un rincón del centro de Xalapa, porque la lluvia se dejó caer a raudales, y yo, armada sólo con mi paraguas y una chamarra, estaba en su camino cuesta abajo. En fin.

Las varias horas que le dedico diario al proyecto las invierto, básicamente, en CUATRO ACTIVIDADES, que voy intercalando a lo largo del día, para no saturarme demasiado:

La primera es recopilar material digitalizado sin derechos de autor vigentes ni restricciones de ese tipo, lo cual a veces puede ser arduo. Podría decir que cada día abro y “hojeo” un promedio de veinte a treinta libros. La mayoría no me sirven, ya sea porque el título promete algo que no entrega, porque el archivo está protegido por derechos de autor (el texto puede haberlos perdido, pero los propietarios de la digitalización, del archivo, le han puesto candados a su producto), porque la calidad de la copia es demasiado mala, etc. Sólo un puñado de libros se salvan de este primer filtro. En algunos casos tengo que recurrir al traductor online o al diccionario en papel para saber si desecho el archivo o lo guardo en mi carpeta, ya sea en una del corpus o en la de “Pendientes”, que día tras día crece y crece. Por ejemplo, hoy estuve buscando libros relacionados con el arte de la caricatura, y encontré algunos en alemán. Como de este idioma entiendo cinco palabras, a lo mucho,  tuve que asegurarme de no estar descargando material que después me resultaría inservible. Por ejemplo, ahora sé que el vocablo italiano “riso” significa “arroz” y “risa” en español. Entonces, si no quiero terminar el día con libros sobre el arroz o cualquier otro tema igualmente desatinado, debo ser cuidadosa con el idioma. Otra forma de obtener material es pedir la ayuda de personas que tienen acceso a dichos libros en Institutos, Universidades, Bibliotecas, etc., y pedirles que dupliquen las obras, siempre y cuando los custodios de esos libros lo permitan. En algunas bibliotecas se hacen del rogar; en otras, de plano se niegan; y en una que otra hasta te celebran que te intereses por la obra y le saques fotos. El detalle, una vez más, es cuidar la calidad de la imagen, aunque sin comprometer la integridad física del libro. Por último, una forma no menos práctica, aunque sí más costosa, es comprar el ejemplar en las tiendas de viejo. Hoy por hoy es muy fácil ubicar en dónde está tal o cual libro, y si lo venden lejos de casa, pues la paquetería es útil, y los amigos de los amigos son una bendición. Antes de ir de compu en compu, algunos libros han viajado, literalmente, de mano en mano.

La segunda es consolidar el corpus de estudios sobre la risa. No basta con descargar los archivos, sino que es necesario organizarlos. Hace un año compré un disco duro externo precisamente para ir almacenando este material (y otro, del que seguro hablaré después). Tengo una carpeta exclusiva para las reflexiones en torno a la risa; y dentro de esa carpeta hay cinco más: artículos, libros, capítulos, selecciones y transcripciones. Además tengo una carpeta de “Pendientes”, en donde pongo lo que todavía no sé si va a servir, o si el archivo tiene problemas (por ejemplo, le faltan páginas, hay fragmentos ilegibles, etc.). Para determinar en qué carpeta van los archivos, tengo que leerlos a vuelo de pájaro, en modalidad “scan”. En este punto no me interesa averiguar si el libro es bueno o malo, si es anticuado o no, si los planteamientos ya están rebasados, etc.; lo único que me interesa es saber si está completo, en una resolución decentes y si habla sobre algún aspecto de la risa. Una vez que tengo el archivo en la carpeta que le corresponde, ya puedo revisarlo con más detenimiento. La idea es ir seleccionando los que “publicaremos” pronto en “Libros de Baubo”. La carpeta de “transcripciones” es la más vacía hasta ahora… El tiempo no nos alcanza para coordinar esa tarea pendiente. Y ni siquiera me he atrevido a crear una carpeta de “Traducciones”, porque no soy tan optimista y desfachatada, jeje. Todo a su tiempo.

La tercera es generar contenidos. Si un libro llama nuestra atención, ya sea por el tema, por la propuesta crítica, por sus datos e ideas curiosas, o por lo que sea, duplico el archivo y guardo la copia en una nueva carpeta dentro de la carpeta “Libros de Baubo”. Después, de esa copia extraigo las imágenes que servirán para armar los libros en PDF. Este proceso puede ser de lo más tedioso, pero no deja de ser una oportunidad para ir familiarizándose con el texto, con lo que dice la obra. Y en ocasiones hay detalles divertidos. Por ejemplo, desde hace semanas estamos limpiando un libro sobre la pantomima, en donde el autor sugiere que el problema de incomprensión de la Torre de Babel no se fundaba, como suele decirse, en la multiplicidad de idiomas hablados por la gente, sino en un problema físico en el labio de éstas, lo que les impedía pronunciar bien y entenderse entre sí. Entonces, una vez generadas las imágenes, nos dedicamos a la tarea de limpiarlas: quitarles las manchas, los subrayados, las letras borrosas, etc., o les metemos mano: corregimos las erratas consignadas al final del libro, ponemos las letras que faltan, cambiamos lo que está borroso o ilegible, añadimos páginas extraviadas. Para ello es indispensable, en algunos casos más que en otros, tener acceso a un ejemplar completo y en buen estado. En ocasiones  la función de “snippet view” o vista de fragmentos de Google Books nos saca del apuro. Por ejemplo, cuando tenemos dudas sobre una letra o una palabra, si sospechamos que está mal la paginación o el encuadernado, etc. Y así no estamos infligiendo los derechos de nadie. El proceso de limpieza de imágenes puede llevar desde unas horas hasta meses completos, dependiendo de varios factores: la cantidad de páginas y de errores que tenga la obra, la calidad de la digitalización, la dificultad para obtener acceso a un original para salir de equis o ye duda, y, encima, a las exigencias que nos imponen la vida y la escuela (tesis, clases, tesis, lecturas, tesis, etc., tesis… ¡gulp!). Ya que están listas las imágenes, viene lo fácil: armar el archivo en PDF. Para dar este paso es necesario leer completa la obra, para escribir la bonita síntesis que va al final del PDF y como descripción del libro en las plataformas (Blogger, WordPress, Facebook, etc.) Cuando están listas todas las piezas, armo el archivo en PDF, lo convierto a PDF de búsquedas, inscrusto los metadatos en el archivo, lo subo a la red, relleno el formulario de metadatos allí también, relleno la plantilla de la entrada… y ¡tará! Tenemos nuevo libro.

La cuarta es socializar los contenidos, o sea, divulgarlos en las redes sociales y mediante operación hormiga entre amigos y conocidos.Aquí viene toda la labora de publicar entradas, republicarlas en otras plataformas, poner un anuncio en Facebook, gritarlo al mundo en Twitter… y así. La ventaja que tenemos que es hay algunas personas interesadas en el proyecto y que nos ayudan con esta labor. Hay quienes comparten nuestro estado (de emoción y de Facebook) en sus Muros, con lo que sus amigos también pueden ver el material, y quizás a uno o dos les llame la atención la obra. Claro que lo de “socializar contenidos” no se refiere únicamente a los libros o las imágenes (de las cuales hablaré en otro momento): también implica invitar a la gente a unirse a nosotras o que nos permita unirnos a ella en las redes sociales, a entrar en diálogo con personas de cualquier país y disciplina, a conocer propuestas similares, a buscar proyectos afines, etc. Por ello intentamos mantener vivo y activo el perfil de la ADELyC en Facebook, revisamos todas las cuentas de correo a lo largo del día, estamos pendientes del Twitter, de los blogs, de las solicitudes de Flickr (por ejemplo, si alguien quiere que añadamos una foto nuestra a su álbum)… ETC.

Y bueno, me había propuesto no escribir una entrada demasiado extensa pero, evidentemente, no lo conseguí. Como sea, creo que con este recuento pueden hacerse un poco a la idea de lo que es mi día y del trabajo que hay detrás de “Libros de Baubo”. En otra entrada hablaré del sentido del proyecto, pues si bien el objetivo de “Libros de Baubo” es poner a circular de nuevo todo este material relacionado con la risa, los objetivos de la ADELyC van más allá de eso… “Libros de Baubo” es un primer escalón. Pero eso lo comentaré en otro momento, porque el día ya terminó y yo muero de sueño. A quien haya tenido el valor y la paciencia para llegar hasta acá en su lectura, gracias y buenas noches.

“Libros de Baubo” en un infograma

Aprovechando el fruto de un reciente aprendizaje, gracias al hangout organizado por SocialTIC sobre la infografía, dejo aquí un infograma que funciona como presentación rápida del progreso de “Libros de Baubo” hasta finales de mayo de 2013. Espero que les guste. Lo hice con una herramienta fácil de usar, aunque potente y (¡lo mejor!) gratuita: http://infogr.am/Libros-de-Baubo-hasta-el-momento

Conectada

Después algunos problemas para acceder a este espacio, ¡al fin estoy conectada! Quiero agradecer por escrito (la escritura en internet se ha convertido, me parece, en otra forma de la palabra “en voz alta”; una forma, además, privilegiada en varios sentidos) a los organizadores el habernos convocado a quienes trabajamos, vivimos y somos en español -o en portugués- a compartir experiencias este #DíaHD.

Confieso que me emociona la idea de este espacio en el marco del #DíaHD. No sólo porque significa una oportunidad para dar a conocer nuestros proyectos, nuestras propuestas, nuestros sueños, lo que nos acelera el corazón y lo que nos lo rompe (porque, claro, a veces pasa), sino también porque es una excelente invitación a iniciar o mantener vivo el diálogo entre quienes buscamos, tal vez, algo similar o no tan distante: establecer comunidades de aprendizaje y conocimiento que sean capaces de superar las limitaciones espaciotemporales que nos impone el mundo y, con un poco de suerte, remover otras barreras, como los prejuicios y los viejos hábitos que obstaculizan el entendimiento entre la gente. Con “Libros de Baubo” queremos poner nuestro granito de arena para que la sociedad humana sea más solidaria y, así, menos injusta.

Cierro esta (cursi) entrada con una cita. Son los últimos versos de de Federico García Lorca (1898-1936) en “Grito hacia Roma”, poema incluido en su obra Poeta en Nueva York:

“porque queremos el pan nuestro de cada día
flor de aliso y perenne ternura desgranada,
porque queremos que se cumpla la voluntad de la Tierra
que da sus frutos para todos.”